Festival Stop Motion Perú 2026 cierra su primera edición en Lima

Muñecos que avanzan apenas unos milímetros. Una fotografía. Otro movimiento. Otra fotografía.
Cuando finalmente las imágenes se suceden frente a nuestros ojos, aquello que permanecía inmóvil parece cobrar vida.
Ese proceso paciente y artesanal es el protagonista del Festival Stop Motion Perú, cuya primera edición llega hoy, sábado 29 de agosto de 2026, a su jornada final en Lima.
El encuentro se desarrolla desde el 27 de agosto y reúne proyecciones de cortometrajes, conversatorios, talleres y actividades formativas alrededor de la animación cuadro por cuadro. La iniciativa es impulsada por WUF Studio, proyecto peruano especializado en stop motion y técnicas mixtas dirigido por la realizadora y animadora Elva Arrieta.
Para quienes descubren recién el festival, todavía queda una oportunidad.
La programación difundida para este sábado contempla una proyección de cortometrajes nacionales desde las 4:00 p. m. en la sede San Isidro de la UPC, con acceso gratuito sujeto a la inscripción establecida por la organización.
¿Qué es exactamente el stop motion?
La lógica es sencilla de explicar y bastante más difícil de ejecutar.
En lugar de crear todo el movimiento dentro de una computadora, el animador fotografía objetos físicos —muñecos, plastilina, recortes, materiales cotidianos o escenarios construidos—, modifica ligeramente su posición y vuelve a fotografiarlos.
Cuando decenas o cientos de esas imágenes se reproducen de manera consecutiva, el cerebro percibe movimiento.
Detrás de unos pocos segundos de animación pueden existir horas de trabajo.
Ese carácter manual es parte de su atractivo. En una industria cada vez más digitalizada, el stop motion mantiene una relación directa con materiales reales, iluminación, fotografía, escenografía y diseño de personajes.

Un festival que busca construir comunidad en Perú
La primera edición se desarrolló entre dos sedes limeñas: Toulouse Lautrec, en Chacarilla, y la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas, en San Isidro.
De acuerdo con la información difundida sobre el encuentro, uno de sus objetivos es generar intercambio entre estudiantes, profesionales, artistas y aficionados, además de acercar esta técnica a personas que posiblemente nunca han participado en un proceso de animación.
Esa combinación entre exhibición y formación puede ser particularmente valiosa.
Un festival no tiene por qué limitarse a mostrar películas terminadas. También puede revelar cómo fueron construidas, quiénes participan detrás de cámara y qué posibilidades existen para quienes quieren comenzar a crear.
Cortometrajes peruanos cuadro por cuadro
La programación divulgada para las proyecciones nacionales incluye trabajos realizados por diferentes creadores peruanos, entre ellos Grietas, Sopa de letras, El chicle, Función macabra, Cora, La ofrenda, Puririkuy, Masa y Suspiro de mar, entre otros títulos.
La variedad es importante porque ayuda a romper una idea limitada de la animación.
Stop motion no es necesariamente sinónimo de cine infantil.
La técnica puede utilizarse para contar relatos fantásticos, historias íntimas, propuestas experimentales, terror, memoria, comedia o piezas abstractas. La materia cambia, pero el principio permanece: construir movimiento allí donde originalmente no existe.

Una oportunidad para la animación peruana
El Perú posee una industria audiovisual mucho más pequeña que los grandes mercados internacionales, y dentro de ella la animación enfrenta retos adicionales de financiamiento, especialización y circulación.
Por eso, la aparición de espacios dedicados específicamente a una técnica puede tener un efecto que va más allá de los tres días de programación.
Un estudiante puede descubrir un posible oficio. Un realizador puede encontrar colaboradores. Una obra puede conseguir nuevos espectadores. Y personas que hasta ahora solo conocían películas internacionales pueden descubrir que también existe producción de stop motion realizada desde el Perú.
Elva Arrieta, quien dirige WUF Studio, cuenta además con una trayectoria vinculada a esta especialidad. Su trabajo incluye proyectos como Alba, La carpeta de Greta y Suspiro de mar, además de experiencia en la producción peruana de animación cuadro por cuadro.
¿Todavía se puede asistir hoy?
Para quienes leen esta nota durante la tarde del sábado 29 de agosto, la programación difundida contempla la jornada final en la UPC, sede San Isidro, con una función de cortometrajes nacionales prevista para las 4:00 p. m.
Como la disponibilidad, inscripción o aforo pueden modificarse, lo recomendable es comprobar la información más reciente en los canales oficiales del festival antes de trasladarse.
La primera edición llegará a su fin esta noche.
Pero para una técnica que consigue crear movimiento a partir de pequeñas transformaciones, quizá cerrar el festival sea solamente eso: mover una pieza unos milímetros para comenzar el siguiente cuadro.

